Cómo nació el proyecto de las Perlas de Cabo Blanco

El proyecto Perlas de Cabo Blanco nació en 2019, cuando el director del proyecto Madre Perla de Cabo Blanco, se puso en contacto con nosotros. 

Fernando Fernandini, biólogo marino y director del proyecto Madre Perla de Cabo Blanco, venía desarrollando un sistema de cultivo y cosecha de perlas Mabe en el norte del Perú y buscaba la mirada de una diseñadora joyera que lo ayudara a darles forma y valor a estas perlas nacidas en nuestro propio mar.

En nuestro primer encuentro, nos mostró algunas de las perlas cosechadas y nos contó todo el proceso detrás de ellas: desde la inoculación y el cuidado de las conchas hasta la formación, y cómo, después de dos años aproximadamente, llegaban a formarse las perlas mabe, con sus tonalidades tornasoladas. 

Fue un momento muy emocionante para Carolina: descubrir que en el Perú se cultivaban perlas artesanalmente, la llenó de emoción e inspiración.

"De esa experiencia nació la idea de crear una colección especial junto a Yagi, que uniera diseño contemporáneo y materia local. Queríamos mostrar el potencial de estas perlas como símbolo de un nuevo capítulo para la joyería peruana. Pero también quisimos ir más allá: llevar el oficio de la joyería a la comunidad de  Cabo Blanco, creando oportunidades de formación e ingresos para las mujeres del lugar."

- C. Yagi

Este propósito encajó perfectamente con la esencia de Yagi: preservar el oficio artesanal, promover la trazabilidad de los materiales y fortalecer el vínculo entre la materia, la mano y el territorio. 

Cabo Blanco se convirtió en un espacio donde esos valores cobraron vida.

En 2020, a pesar de los desafíos que trajo la pandemia, pusimos en marcha las primeras capacitaciones en joyería artesanal, gracias a la colaboración de la Asociación Inkaterra (ITA). Armamos el taller desde cero, con herramientas, materiales y mucho entusiasmo. 

La respuesta de las mujeres de la comunidad fue increíble: participaron con curiosidad, energía y una gran dedicación.

“Uno de los mayores desafíos ha sido sostener el proceso en el tiempo. Cabo Blanco tiene un ritmo propio, muy ligado al mar y a la vida familiar, y trabajar ahí implica adaptarse a esa realidad. A eso se suma el aprendizaje del oficio: la joyería requiere práctica, paciencia y tiempo, especialmente cuando se trabaja con materiales delicados como el nácar y la perla Mabe.”

-C. Yagi

"Pero lo más importante ha sido que el conocimiento realmente se quede. Que ellas puedan apropiarse del oficio, descubrir qué hacen mejor, qué disfrutan y, desde ahí, empezar a construir algo propio. Porque enseñar es solo el inicio; lo esencial es que ese aprendizaje pueda sostenerse en el tiempo."

-C. Yagi

Presentación de diapositivas

Desde entonces, hemos realizado cuatro capacitaciones, en las que las participantes no solo van aprendieron el oficio, sino que también comenzaron a diseñar y producir sus propias piezas. Algunas de ellas ya venden sus creaciones en su comunidad y en otras regiones del norte del país.

“Para mí, Madre Perla de Cabo Blanco es un proyecto que va más allá de la joyería.
Tiene que ver con el material, con el mar y con respetar sus tiempos, pero también con trabajar junto a una comunidad y construir algo a largo plazo.
No es solo diseñar piezas, es ser parte de un proceso que se va sosteniendo en el tiempo.”

-C.  Yagi

“Cada perla, una nueva vida. Cada joya, una nueva historia.”

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